Hace dos semanas que Tarik no sabe nada de su hermano. Vive con la agonía y la incertidumbre de la localización de uno de los muchos inmigrantes que han abandonado Marruecos buscando suerte en Europa. Lo último que supo de él es que salió de las costas de Marruecos con destino a Gran Canaria. Este marroquí, residente en Dinamarca, ha cogido un avión y se ha plantado en el muelle de Arguineguín para reencontrarse con su hermano.

La persona a la que busca es una más de las 19.000 que han llegado al archipiélago en los últimos meses. Los pasados 15 días, cuando más inmigrantes irregulares han llegado, han desembarcado en el municipio de Mogán más de 5.000 que, hasta hace unas horas, se hacinaban en el muelle de Arguineguín.

Este joven no sabe si su hermano ha llegado a Canarias, si es uno de los muchos que todavía esperan ser derivados desde el muelle a los hoteles habilitados, los campamentos o el CIE, sí ya fue trasladado a uno de ellos y todavía no ha podido contactar con su familia o si, como tantos otros, perdió la vida en el mar. El océano entre Marruecos y Canarias se ha cobrado ya mil muertos.

Este sábado, un día más, Tarik se ha acercado hasta el muelle de Arguineguín con el deseo de poder abrazar de nuevo a su hermano. Pregunta a unos y a otros. Voluntarios de Frontex, periodistas que revisan con él las fotos que se han realizado en los últimos días por si reconoce a su hermano… el joven realiza todos los esfuerzos para acabar con la agonía de no saber dónde está su familiar.

Como él, son muchas las familias que viven con incertidumbre el viaje de sus allegados hasta España. Algunos, antes de llegar a nuestro país, realizan viajes de tres y cuatro meses desde que abandonan sus domicilios familiares. Los que tienen más suerte, y viajan con teléfono móvil, pueden comunicarse con su entorno. Otros, como Tarik, no. Muchos de ellos, por las condiciones del mar y la larga travesía, no podrán volver a conectar con los que quieren.

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